domingo, 13 de octubre de 2019


EL RIESGO QUE SUPONEN LOS OBJETOS EXTRAÑOS.
El riesgo inherente a las radiaciones ionizantes.
Es decir, ¿la reducción en los riesgos derivados de la presencia de peligros físicos en los alimentos, supera el riesgo de disponer de un emisor radiactivo en planta?
En términos generales, hay dos tipos de radiación que se dividen en radiación no ionizante y radiación ionizante:
Radiaciones no ionizantes
Tienen una energía demasiado baja para llegar a hacer cambios en la estructura de los átomos. Se consideran seguras por sí mismas y entre ellas tenemos:
Luz solar
Infrarrojos
Radiación ultravioleta
Microondas
Emisiones radioeléctricas
Wi-Fi
El debate sobre si la exposición a algunos de estos tipos de radiación puede tener efectos no deseados sobre la salud es un tema candente y controvertido.
En el campo de las emisiones radioeléctricas, a partir de cierta potencia, la legislación establecida sí que regula los máximos de emisiones radioeléctricas a los que se puede someter a la población como medida de prevención. Sin embargo no existen estudios relevantes, que aporten evidencias científicas concluyentes, que asocien directamente la exposición a campos electromagnéticos con efectos sobre la salud.

RADIACIONES IONIZANTES
Cuando se escucha la palabra radiación se dispara un aviso en el subconsciente. Este término se asocia con la radiación de tipo ionizante y seguidamente con la carcinogénesis y la mutagénesis, ambos efectos muy graves para la salud.

La radiactividad como tal es la capacidad de un elemento de emitir radiación, y es una condición de la naturaleza, una propiedad natural de algunos elementos de la tabla periódica. Esta radiación emitida por algunos materiales se debe a la inestabilidad del elemento en sí y tiene su origen en la estructura del átomo y los términos de física por los que se rigen.

En este sentido, la radiación más peligrosa para la salud se determina en función de su capacidad de penetración en la materia. Neutrones y rayos Gamma, seguidos de los rayos X, son las radiaciones más peligrosas por su mayor capaz de atravesar los tejidos. Cuanta más penetración, más probabilidades de dañar los átomos del tejido, y más probabilidad de provocar enfermedades graves.

Precisamente por su capacidad de atravesar los tejidos blandos, las radiaciones ionizantes se han convertido en una de las herramientas diagnósticas más importantes, sobre todo para la medicina. Cuando se hace una radiografía (Rayos X) se hace que un haz de radiación atraviese el cuerpo. Las diferencias de densidad entre los distintos tejidos (tejido blando y huesos, por ejemplo) hace que la radiación revele en un negativo dicha densidad, abriendo una ventana a lo invisible.
Entonces… ¿hay riesgo cuando se realiza una radiografía? Sí, siempre. Pues… ¿por qué se hacen? Fácil, el no hacerla supone un riesgo infinitamente mayor que el hecho de hacerla y tener un diagnóstico.
En el caso de la industria alimentaria, ¿está justificado su uso para la detección de peligros físicos?

LOS PELIGROS FÍSICOS EN LA INDUSTRIA ALIMENTARIA
Los peligros físicos se corresponden con aquellos materiales extraños que pueden llegar de manera accidental a los alimentos y que pueden causar daño a la salud de los consumidores.  Se trata de fragmentos de material que no deberían estar en el alimento, bien porque han sido añadidos accidentalmente o bien porque se trate de una parte del alimento que se suponía que se había eliminado (huesos, cáscaras de frutos secos, etc.), o que presenta una textura diferente al resto del producto (terrones sólidos en productos en polvo).
Para identificar y evaluar los peligros físicos de un producto es necesario conocer si dicho producto en sí mismo es susceptible de incorporar un peligro físico por un procesamiento inadecuado o incompleto, o bien si se trata de cualquier otro material procedente de las instalaciones de procesado o de las tareas de manipulación.

LA RADIOACTIVIDAD COMO PELIGRO FÍSICO
Dentro de los peligros de origen físico se clasificarían aquellos alimentos que emiten radiación por estar contaminados con isotopos radiactivos, es decir, con partículas que emiten radiactividad. Sin embargo es un peligro que raramente se contempla en los APPCC. El motivo de esto es muy sencillo, sólo se produce en aquellas zonas que han vivido accidentes de origen nuclear: Chernobyl y Fukushima, por ejemplo.
Este peligro alimentario NO TIENE NINGUNA RELACIÓN con los tratamientos a los que sometemos a los alimentos. Es importante que esto quede claro: Una cosa es radiar un alimento, donde la radiación, las ondas, lo atraviesan o rebotan pero no se quedan dentro. Cuando un alimento está contaminado por radiación quiere decir que, del mismo modo que acumula metales pesados o pesticidas del entorno, ha acumulado partículas radioactivas del suelo, o del agua, de aquellas zonas que han sufrido un accidente nuclear.

RAYOS X EN LA DETECCIÓN DE PELIGROS FÍSICOS
Los rayos X revelan las diferencias de densidad que puede haber en los alimentos. Esta diferencia se basa en la distinta capacidad de los productos a dejar pasar la radiación. Cuanto más denso el material más difícil es que la radiación lo atraviese y, por lo tanto, mejor se aprecia en la imagen del detector.
Los detectores por rayos X empleados en la industria alimentaria, no difieren demasiado de los «escáneres» para equipaje y bolsos de mano que encontramos en los puntos de acceso de edificios oficiales, aeropuertos, estaciones de tren, etc.


Puntos fuertes y débiles de los rayos X
Los aparatos de rayos X para la detección de peligros físicos, también son capaces de detectar fallos en los parámetros de calidad de los productos, por ejemplo:
Niveles de llenado de los envases.
Burbujas de aire en sellados al vacío.
Defectos en los envases.
Defectos en la superficie de los productos.

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