EL RIESGO QUE SUPONEN LOS OBJETOS EXTRAÑOS.
El riesgo inherente a las
radiaciones ionizantes.
Es decir, ¿la reducción en los
riesgos derivados de la presencia de peligros físicos en los alimentos, supera
el riesgo de disponer de un emisor radiactivo en planta?
En términos generales, hay dos
tipos de radiación que se dividen en radiación no ionizante y radiación
ionizante:
Radiaciones no ionizantes
Tienen una energía demasiado baja
para llegar a hacer cambios en la estructura de los átomos. Se consideran
seguras por sí mismas y entre ellas tenemos:
Luz solar
Infrarrojos
Radiación ultravioleta
Microondas
Emisiones radioeléctricas
Wi-Fi
El debate sobre si la exposición
a algunos de estos tipos de radiación puede tener efectos no deseados sobre la
salud es un tema candente y controvertido.
En el campo de las emisiones
radioeléctricas, a partir de cierta potencia, la legislación establecida sí que
regula los máximos de emisiones radioeléctricas a los que se puede someter a la
población como medida de prevención. Sin embargo no existen estudios
relevantes, que aporten evidencias científicas concluyentes, que asocien
directamente la exposición a campos electromagnéticos con efectos sobre la
salud.
RADIACIONES IONIZANTES
Cuando se escucha la palabra
radiación se dispara un aviso en el subconsciente. Este término se asocia con
la radiación de tipo ionizante y seguidamente con la carcinogénesis y la
mutagénesis, ambos efectos muy graves para la salud.
La radiactividad como tal es la
capacidad de un elemento de emitir radiación, y es una condición de la
naturaleza, una propiedad natural de algunos elementos de la tabla periódica.
Esta radiación emitida por algunos materiales se debe a la inestabilidad del
elemento en sí y tiene su origen en la estructura del átomo y los términos de
física por los que se rigen.
En este sentido, la radiación más
peligrosa para la salud se determina en función de su capacidad de penetración
en la materia. Neutrones y rayos Gamma, seguidos de los rayos X, son las
radiaciones más peligrosas por su mayor capaz de atravesar los tejidos. Cuanta
más penetración, más probabilidades de dañar los átomos del tejido, y más
probabilidad de provocar enfermedades graves.
Precisamente por su capacidad de
atravesar los tejidos blandos, las radiaciones ionizantes se han convertido en
una de las herramientas diagnósticas más importantes, sobre todo para la
medicina. Cuando se hace una radiografía (Rayos X) se hace que un haz de
radiación atraviese el cuerpo. Las diferencias de densidad entre los distintos
tejidos (tejido blando y huesos, por ejemplo) hace que la radiación revele en
un negativo dicha densidad, abriendo una ventana a lo invisible.
Entonces… ¿hay riesgo cuando se realiza
una radiografía? Sí, siempre. Pues… ¿por qué se hacen? Fácil, el no hacerla
supone un riesgo infinitamente mayor que el hecho de hacerla y tener un
diagnóstico.
En el caso de la industria
alimentaria, ¿está justificado su uso para la detección de peligros físicos?
LOS PELIGROS FÍSICOS EN LA INDUSTRIA ALIMENTARIA
Los peligros físicos se
corresponden con aquellos materiales extraños que pueden llegar de manera
accidental a los alimentos y que pueden causar daño a la salud de los
consumidores. Se trata de fragmentos de
material que no deberían estar en el alimento, bien porque han sido añadidos
accidentalmente o bien porque se trate de una parte del alimento que se suponía
que se había eliminado (huesos, cáscaras de frutos secos, etc.), o que presenta
una textura diferente al resto del producto (terrones sólidos en productos en
polvo).
Para identificar y evaluar los
peligros físicos de un producto es necesario conocer si dicho producto en sí
mismo es susceptible de incorporar un peligro físico por un procesamiento
inadecuado o incompleto, o bien si se trata de cualquier otro material
procedente de las instalaciones de procesado o de las tareas de manipulación.
LA
RADIOACTIVIDAD COMO PELIGRO FÍSICO
Dentro de los peligros de origen
físico se clasificarían aquellos alimentos que emiten radiación por estar
contaminados con isotopos radiactivos, es decir, con partículas que emiten
radiactividad. Sin embargo es un peligro que raramente se contempla en los
APPCC. El motivo de esto es muy sencillo, sólo se produce en aquellas zonas que
han vivido accidentes de origen nuclear: Chernobyl y Fukushima, por ejemplo.
Este peligro alimentario NO TIENE
NINGUNA RELACIÓN con los tratamientos a los que sometemos a los alimentos. Es
importante que esto quede claro: Una cosa es radiar un alimento, donde la
radiación, las ondas, lo atraviesan o rebotan pero no se quedan dentro. Cuando
un alimento está contaminado por radiación quiere decir que, del mismo modo que
acumula metales pesados o pesticidas del entorno, ha acumulado partículas
radioactivas del suelo, o del agua, de aquellas zonas que han sufrido un
accidente nuclear.
RAYOS X EN LA DETECCIÓN DE PELIGROS FÍSICOS
Los rayos X revelan las
diferencias de densidad que puede haber en los alimentos. Esta diferencia se
basa en la distinta capacidad de los productos a dejar pasar la radiación.
Cuanto más denso el material más difícil es que la radiación lo atraviese y,
por lo tanto, mejor se aprecia en la imagen del detector.
Los detectores por rayos X
empleados en la industria alimentaria, no difieren demasiado de los «escáneres»
para equipaje y bolsos de mano que encontramos en los puntos de acceso de
edificios oficiales, aeropuertos, estaciones de tren, etc.
Puntos fuertes y débiles de los rayos X
Los aparatos de rayos X para la
detección de peligros físicos, también son capaces de detectar fallos en los
parámetros de calidad de los productos, por ejemplo:
Niveles de llenado de los
envases.
Burbujas de aire en sellados al
vacío.
Defectos en los envases.
Defectos en la superficie de los
productos.
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